No siempre se gana….

Hola a todos.

Está terminando ya la primera fase de financiación de la campaña en Goteo.org y, en fin, qué podemos decir. Como podéis ver, sólo hemos recaudado una pequeña parte del mínimo que nos habíamos marcado como objetivo, a pesar del esfuerzo de los que sí habéis aportado (incluso ha habido varias donaciones importantes en los últimos días, que nos han hecho mucha ilusión). No podemos más que daros una vez más las gracias de todo corazón por vuestro apoyo.

Sin embargo, según las reglas de Goteo.org, al no haber alcanzado el mínimo, el proyecto será cancelado y se os devolverá el dinero a todos. Por lo tanto, no vamos a hacer las ampliaciones previstas, al menos por ahora, y tenemos que darle una buena pensada a qué hacer a continuación.

Estamos estudiando las causas, pero parece claro que no hemos sabido transmitir eficazmente la idea del proyecto y despertar las ganas de colaborar económicamente. Estamos seguros de que hay mucha gente a la que le interesa el proyecto, pero quizá no hemos acertado en la forma de comunicar, el momento o el modo de la campaña.

Es una lástima, pero no nos vamos a hundir por esto. De todo se aprende, y vamos a abrir ahora una etapa de reflexión, para replantearnos nuestros objetivos y planes. Probablemente cambiaremos algunas prioridades y buscaremos formas nuevas de conseguir los recursos necesarios para tener unos mapas realmente buenos y útiles.

Os animamos a seguir nuestro rastro, pues seguiremos publicando noticias en nuestro blog, o nuestras páginas de Facebook y Twitter. ¡Esto no ha hecho más que empezar!

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El equipo de Mapunto.

Qué mapeamos en Mapunto

Hoy vamos a aprovechar para una reflexión, propiciada por este excelente resumen de la Feria del Mercado Social de Madrid, a la que asistimos la semana pasada.

La impresión que nos llevamos fue de esperanza y ánimo. Frente al clima general de desilusión, de descrédito profundo del sistema y falta de confianza en la posibilidad de superar las crisis que nos oprimen, nos encontramos con un oasis formado por personas que, no sólo creen que se puede salir sino que están haciéndolo con sus propias manos.

El problema al que nos enfrentamos es que es necesario un cambio muy profundo de mentalidad. El modelo social y económico en que vivimos se asienta en valores como el mercantilismo (todo se intenta convertir en dinero y se desprecia aquello que no se puede convertir), la competitividad (unas personas luchan contra otras, las que ganan se quedan con todo y las que pierden son excluidas) y la ignorancia de las consecuencias de nuestros actos sobre el medio ambiente. Un conjunto del cual caben pocas dudas de su fracaso. Pero el gran obstáculo es que estos valores están tan arraigados en nuestras mentes que no parece posible que existan alternativas.

Sin embargo, no es tan complicado. De hecho, existe ya un conjunto de valores que lleva mucho tiempo siendo teorizado y también puesto en práctica, a escalas cada vez mayores. Mientras que hay gente dedicada a desarrollar modelos teóricos y propuestas de alto nivel, otras personas se empeñan, desde su pequeña realidad, en transformar sus propias vidas, su forma de trabajar, de consumir, de relacionarse con los demás en función de estos principios. Y ellas son las que aparecen en nuestros mapas.

¿Cómo son estos nuevos marcos de referencia? La propuesta es, básicamente, promover la autogestión en lo político, e incluir la ecología y la solidaridad en lo económico.

Autogestión es darse cuenta de que no necesitamos amos. Que las personas sensatas y maduras son capaces de dirigir su propia vida y conseguir lo que quieren por sí mismas, apoyándose en los demás en relaciones de igualdad, no de dominadores y subordinados. Podemos ver ejemplos en las asambleas del 15M o la Cooperativa Integral Catalana.

Y la economía solidaria es aquella que supera el concepto de dinero como valor supremo, y aspira a equilibrar los tres tipos de rentabilidad: la económica en sí, que no deja de tener importancia; la medioambiental, es decir, mejorar las condiciones de nuestro entorno; y la de justicia social.

Con lo que se crean redes económicas y actores (cooperativas, empresas, grupos de consumidores) que incorporan a su actividad valores que tienen que ver con lo colectivo (entre todos es más fácil), con la solidaridad (el problema y sus soluciones afectan a todos), con la creatividad social (juntos se tiene más capacidad de inventiva).

¡Y funcionan, como hemos podido ver en la Feria!

Os dejamos con los principios y compromisos del Mercado Social.

Picnic y feria

Ayer hubo doble visita. Tanto el Picnic decrecentista como la Feria del Mercado Social, que se celebraron en un mismo lugar: el parque de Arganzuela en Madrid, junto al Manzanares.

El picnic es una iniciativa promovida a nivel global, y que aquí ha sido organizada por Decrece Madrid, cuyo objetivo es difundir, en un ambiente relajado y divertido, el “Decrecimiento”, esa forma de repensar el mundo en la que podemos vivir *mejor* teniendo *menos* cosas y respetando así el planeta en que vivimos. Y a fé que fue relajado y divertido, una buena ocasión de seguir concienciando y generar lazos con gente afin.

CIMG0430Y la Feria es el escaparate del Mercado Social de REAS, una forma de demostrar que esto va en serio. Hay un movimiento que está aquí para quedarse y seguir creciendo sin parar: el de la economía social y solidaria. Un concepto que aspira a crear una economía basada en la rentabilidad integral: económica, social y ambiental.

La impresión que nos llevamos es que este movimiento se está “haciendo mayor”. Una feria completamente profesional, con docenas de stands de entidades de todo tipo, desde alimentación ecológica y artesanía hasta medios de comunicación, banca ética, tecnología y psicología. Y todo ello, lo dicho: combinando la sostenibilidad económica con los principios sociales y ambientales.

También hemos participado en la mesa redonda que ha dado cierre a la feria, para reflexionar e ir planeando los próximos movimientos. Pero de esto hablaremos más adelante. Por ahora os dejamos con una foto de unos pocos productos ecológicos adquiridos con “boniatos” en papel, que pudieron circular durante la propia feria.